Cuerpo

 

Nuestro cuerpo cambia con los años. ¿Te sientes diferente a cuando tenías 20 o 30? ¡Claro que sí!

Con el paso de los años nuestro cuerpo (y mente) cambian, y es por eso que debemos adecuarnos a las necesidades que tengan.

Si respondemos a estos cambios de forma proactiva, ayudaremos y acompañaremos a nuestro cuerpo en su proceso de envejecimiento.

Esto no quiere decir que, porque físicamente no podamos correr una maratón, no podemos tener una rutina de ejercicios.

Se trata de adecuarnos con el paso del tiempo a las necesidades que este tiene.

A continuación, compartimos 5 rutinas, hábitos, o ejercicios que puedes implementar para ayudar a tu cuerpo en este proceso.

Duerme bien.

En anteriores entradas del blog hablamos de la menopausia y como esta transición trae incluida un desafío con el sueño, el insomnio o dormir muchas menos horas.

 

Dormir bien, es la columna vertebral de muchos temas de salud, tanto física como mental. De hecho, cuando tenemos un día duro por delante, el haber dormido nos ayudará a enfrentar el día con todas las luces necesarias.

Ten una buena higiene del sueño.

Prepara tu cuerpo para ir a dormir: ten una rutina donde tu cuerpo baje revoluciones, baja las luces de casa, deja las pantallas dos horas antes de irte a la cama y escribe o lee antes de ir a dormir.

Invierte en una buena almohada o colchón, mantén tu habitación con una temperatura baja (especialmente si sufres sofocos) y aireada.

Si tienes la necesidad y la posibilidad de dormir una siesta cuando te sientes cansada, ¡hazlo!

Es recomendable que las siestas no sean de más de 40 minutos, pero escucha a tu cuerpo cuando está cansado y duerme una buena siesta.

Vitaminas y minerales

La deficiencia de hierro, por ejemplo, puede acarrear diferentes problemas de salud, incluido el desequilibrio hormonal. Es importante que en esta etapa estés pendiente de los cambios, tanto de ánimo como en tu cuerpo y recurras a un especialista de la salud.

Si estás perdiendo cabello, tienes la piel opaca, te sientes muy cansada a pesar de que duermes mucho, esto podría estar indicando niveles bajos de hierro. Hazte un chequeo.

Lo mismo pasa con diferentes vitaminas y minerales que nuestro cuerpo necesita, si ves que algo no está yendo bien, es crucial acudir al médico. No te automediques.

Hincapié en el autocuidado

Necesitamos cuidarnos en todas las etapas de nuestra vida, pero tenemos que ser más amorosas, especialmente en esta etapa.

El estrés, aislamiento y la falta de sueño pueden afectar directamente a nuestra salud a medida que envejecemos.

Deberemos encontrar diferentes formas de mimarnos para reducir el estrés, dormir bien, disfrutar nuestro tiempo con familia y amigos y tener actividades solo para nosotras.

Cuerpo

Por eso, creemos que tener un espacio y un momento en el día para dedicarnos autocuidado es la mejor forma de mitigar los efectos del estrés.

Ten cada día una cita contigo y un momento relajante, puede ser en ese momento que hacemos nuestra rutina de cuidado facial, una ducha con aromaterapia, un almuerzo con las chicas, etc.

No te vayas a dormir sin haber dedicado un tiempo placentero para ti.

Cuida tu piel

A medida que envejecemos, la piel reacciona de diferentes maneras: falta de elasticidad, humectación, falta de colágeno, etc.

Centrémonos en la humectación: a medida que envejecemos, nuestra piel tiende a volverse más fina y seca. Beber mucha agua es una forma de mantener la piel suave e hidratada.

La mayoría de expertos recomiendan beber entre 1.5L o 2L al día de agua.

Para muchas esto es complicado, pero puedes ayudar a implementar este hábito, comprando una botella y llevándola a todos los lugares posibles.

Si trabajas desde casa, antes de sentarte a trabajar tienes que tener tu agua al lado del ordenador.

Ayuda a tu piel de forma externa, puedes pulverizar en tu rostro Hydrating Tonic cada vez que lo necesites, además de aportar hidratación aporta minerales y vitaminas que a tu piel le vendrán genial.

Ejercicio

El ejercicio a cualquier edad ayuda tanto física como mentalmente, tener una rutina a diario nos mejora muchísimo el ánimo y también ayuda a nuestros huesos y músculos.

Pero siempre nos olvidamos de una parte muy importante: ejercitar el suelo pélvico.

Cuerpo

El suelo pélvico es una capa de músculos entre el cóccix y el hueso púbico. Los cambios hormonales, el parto y el envejecimiento hacen que estos músculos se debiliten y provoquen incontinencia, prolapso de órganos y un amplio etcétera.

Hay ejercicios que te pueden ayudar a mejorar esta zona y reducir los síntomas.

Puedes acudir a un fisioterapeuta de suelo pélvico, para que evalúe tu estado y ponerte en forma otra vez.

Durante toda la vida tenemos momentos alegres y hermosos ¿por qué este no iba a serlo?

¿Has notado que las necesidades de tu cuerpo cambian en esta edad? ¿En qué lo has notado? Te leemos paymaniática.