La piel es el órgano más extenso de nuestro organismo, con una superficie de 1,5 m² y un peso de 3 kg. La piel de la zona de la cara, el cuello y las manos es la que está más al descubierto, sobre todo en verano, y necesita mayor protección para defenderse del sol, el viento y la contaminación.
En las células hay unos componentes muy pequeños que se llaman mitocondrias, cuyo papel es transformar la alimentación en energía. En esta transformación se liberan los radicales libres, que son productos químicos agresivos, con poco tiempo de vida, que hacen daño a la membrana celular y a todo el organismo. Pueden producir sequedad, picores, rojeces, aparición de lesiones, fracturas óseas y enfermedades graves, y también son responsables de las arrugas, de la marchitación y de las manchas pigmentadas.

Estos daños afectan a las fibras nobles de la piel como el colágeno o la elastina, destruyendo los enlaces químicos y produciendo envejecimiento prematuro. La piel se arruga, pierde su elasticidad y su flexibilidad, cambia su tono y en general podemos decir que se oxida. Para luchar contra este fenómeno, están los antioxidantes (vitaminas A, B, E y C) y los oligoelementos (hierro, selenio, zinc).

Para la piel las vitaminas más importantes son la E, la A y la C, y el oligoelemento más importante el zinc.

Vitamina E

La acción antiarrugas de la vitamina E se debe a su poder antioxidante. Como hemos visto antes, los radicales libres son los principales responsables de la degeneración celular, y la vitamina E los bloquea, frenando el proceso de envejecimiento y la generación de arrugas. La vitamina E realiza además otras acciones beneficiosas, entre las que se encuentran su acción hidratante, su capacidad para prevenir en parte los daños de las radiaciones solares y su ayuda en la cicatrización y eliminación de cicatrices.

La vitamina E se puede encontrar en primer lugar, y con la mayor concentración de sus unidades, en el aceite de germen de trigo, después en el aceite de soja, y ya de forma más reducida en el aceite de maíz, en el aguacate, en el mango, en la col y en los espárragos.

Vitamina A

Otro antioxidante para la piel es la vitamina A. La vitamina A es decisiva para el mantenimiento de la salud humana: su carencia puede ocasionar el endurecimiento de la piel y de las membranas. La vitamina A contribuye a la salud de los ojos, piel, cabello, dientes y encías, y actúa como buen cicatrizante de las llagas y heridas de la piel. La encontramos en cerezas, albaricoques, zanahorias y espinacas.

La falta de las vitaminas A y E produce lesiones cutáneas: sequedad de la piel, picores, piel áspera, grietas, manchas pigmentadas, arrugas, etc.

Vitamina C

Como antioxidante, la vitamina C evita el envejecimiento de la piel. Así mismo, es importante para la cicatrización.

Cuando las cremas se hacen realmente con vitamina C, no provocan sequedad ni enrojecimiento de la piel y protegen de la sensibilidad a los rayos solares.

Zinc

El oligoelemento más importante para la piel es el zinc. Actúa beneficiosamente en los procesos de cicatrización. Su presencia es indispensable para la acción de otro antioxidante, la vitamina A, y su falta produce caída de cabello.

Aportación de vitaminas y oligoelementos desde el exterior: cremas y otros productos
Las vitaminas E, A y C y el zinc son elementos necesarios tanto para mantener la apariencia joven de la piel como para curarla de cualquier irritación, rojez o picor, y además para defenderla ante su gran enemigo: el sol.

Las cremas y productos que contengan estos elementos tendrán por lo tanto función cosmética y curativa, ya que, además de conservar la belleza de la piel, procurarán satisfacer sus necesidades y protegerla o liberarla de cualquier tipo de irritación.

Las vitaminas A y E son liposolubles (solubles en grasa), cualidad que posibilita su protección respecto del calor y del sol y su presentación en forma de crema.
La vitamina E es la más resistente de las todas las vitaminas. Además de ser liposoluble, puede soportar temperaturas altas: no se destruye hasta los 200ºC; resiste también los ácidos y los alcalinos.

Por todo lo expuesto anteriormente, para que una crema contenga altos niveles de vitaminas E, A y C y del oligoelemento zinc, es necesario que presente una alta concentración de aceites esenciales (lípidos). La concentración habitual de lípidos en las cremas que se encuentran en el mercado es de un 7%, mientras que las cremas de cosmética natural de Mahnaz Paymani superan el 53,9%.

La finalidad de esta línea de cosmética natural es conseguir el equilibrio y la normalización del estado de la piel. Si la piel está seca, debe nutrirse hasta conseguir el estado correcto. Si en cambio la piel está grasa, ésta debe ser reducida, eliminando su sobre-producción, y se debe evitar cubrirla con cualquier tipo de crema.

Nuestras cremas de cosmética natural Mahnaz Paymani están indicadas para pieles secas y normales (y para el contorno de ojos y el cuello de todas las personas). En las zonas grasas de la piel no hay que aplicar ningún tipo de crema, sólo mantenerlas limpias con el líquido limpiador para piel grasa y nutrirlas con el tónico hidratante. No se debe temer no usar cremas.

Es importante seguir el tratamiento tal como está descrito para cada producto, y mantener la confianza durante un mes. A continuación se debe valorar el cambio.

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