Una extraña incomodidad nos invade cuando sentimos la piel seca y tirante. ¿Nunca os ha pasado que si pasamos nuestras uñas por la piel, quedan marcas blancas como si fuera una tiza sobre una pizarra? Esto es un aviso de que nuestra piel está desprotegida y necesita que le proporcionemos unos cuidados esenciales.
La resequedad de la piel es una de las alteraciones más frecuentes de nuestro cuerpo, ya que es el más expuesto al ambiente o simplemente al paso del tiempo. La piel seca se caracteriza por ser poco elástica, fina, rugosa, opaca y con tendencia a formar arrugas. Algunos de los factores que resecan nuestra piel son:

Los químicos en el agua: En muchos lugares, el agua con el que nos bañamos y duchamos tiene una gran proporción de cal y cloro, que afectan a nuestra piel secándola e irritándola. El uso de un sistema descalcificador para el hogar beneficiaría a nuestra piel. Al salir de la ducha nuestra piel estaría más suave y tersa de manera natural. Los beneficios aumentarían con el tiempo.

Una dieta baja en grasas: Los ácidos grasos son esenciales para darle a nuestra piel la hidratación y la elasticidad que necesita. Por ello, es recomendable consumir más ácidos grasos tomando alimentos como salmón, leche de soja, semillas de calabaza o nueces.

La fricción de algunas telas: Existen algunas telas como la lana y el poliéster, que al estar rozándose constantemente con nuestra piel, pueden dañar la capa protectora natural de nuestra piel, causando así la resequedad en algunos lugares de nuestra piel. Para evitarlo, es recomendable que utilices prendas como camisetas interiores de materiales suaves como el algodón debajo de nuestra ropa habitual

Además, existen factores ambientales que aumentan la pérdida de agua. Los ambientes de condiciones extremas pueden hacer disminuir la barrera protectora natural de la piel, produciendo la deshidratación. Esto ocurre en poblaciones con temperaturas extremas y con contacto permanente con aire seco. Las personas que practican deportes al aire libre y están expuestos a los rayos solares, también pierden el agua de la piel, volviéndola más áspera y seca.

La Crema Corporal Natural (Body Cream), gracias a su alto contenido en vitaminas A, B, D y E, tiene un poder regenerante y reestructurante de la epidermis, siendo especialmente eficaz para el cuidado de la piel seca, escamosa y en vía de envejecimiento. Esta crema corporal contiene ácidos Poli-Insaturados que restauran la función de barrera de la epidermis y la inmunidad de la piel, a la vez que estimula los procesos metabólicos en la piel y favorece la generación de colágeno. Además, contiene los minerales que la piel necesita para mantener o recuperar la elasticidad de la piel y prevenir las estrías.

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